El legado familiar
La panadería Ferrando lleva desde 1940 amasando tradición en Siétamo, un pueblo de menos de 700 habitantes a apenas 15 kilómetros de Huesca. Lo que empezó como un pequeño obrador familiar para abastecer al pueblo se fue convirtiendo, con los años, en algo mucho más grande: un lugar de referencia, una parada obligatoria, un trozo de Aragón que huele a pan recién hecho.
Hoy lo lleva José Luis Ferrando, nieto de los fundadores, con el mismo compromiso y la misma ilusión con la que su abuelo encendió el horno por primera vez.
Del abuelo a los padres. De los padres a José Luis. El obrador de Panadería Ferrando ha pasado de manos en manos dentro de la misma familia, y con él han pasado también las recetas, los gestos y esa manera de entender el pan que no se aprende en ningún libro.
José Luis lleva hoy el timón manteniendo vivo un obrador que ya es parte del paisaje de Siétamo y de la memoria gastronómica de la comarca. La receta del empanadico de calabaza, los dobladillos, las pastas de canela, el pan de moños que sigue fermentando en cajones casi centenarios cubiertos por paños que podrían contar la historia de tres generaciones de panaderos… todo sigue siendo igual que siempre.
Nuestro obrador
Aunque no sólo de empanadicos vive Siétamo
Jose Luis Ferrnado
En Panadería Ferrando no usamos hornos eléctricos ni procesos industriales. Todo pasa por el horno de leña de siempre — ese horno que lleva encendido desde que el abuelo de José Luis lo puso en marcha por primera vez. Es la razón por la que el pan sabe diferente. Por la que la corteza cruje como debe. Por la que la miga tiene esa textura que ya no se encuentra en casi ningún sitio.
Aquí también nace el pan de moños o pan de tetas, como lo llaman los de siempre, que sigue fermentando en cajones casi centenarios, cubierto por paños que podrían contar la historia de tres generaciones de panaderos. Y la bollería: dobladillos, lazos, pastas de té y otras delicias que llevan décadas en el mostrador.
Y para los que pasan con prisa pero no quieren renunciar a comer bien: empanadas saladas y pampizzas artesanales, pensadas para llevarte en el coche y disfrutar en el camino.
Y para los que pasan con prisa pero no quieren renunciar a comer bien: empanadas saladas y pampizzas artesanales, pensadas para llevarte en el coche y disfrutar en el camino
Amplio aparcamiento, terraza interior y perros bienvenidos.
Reconocimiento
Todo se elabora a mano en nuestro obrador. Sin procesos industriales, sin conservantes, sin atajos
Más de 85 años y tres generaciones manteniendo las mismas recetas. Porque lo bueno no necesita cambiarse
Estamos en Siétamo, en la Hoya de Huesca. Nuestros clientes son vecinos, familias y viajeros que han hecho de nosotros su parada de siempre
Horneamos cuando el horno lo pide, no cuando lo pide el reloj. Eso es lo que hace que el pan sepa como debe saber